El vino de oporto distingue a Portugal.
- Sissi Arencibia
- 21 sept 2023
- 4 Min. de lectura

Desde Ribeira están las vistas más impresionantes de Oporto, una ciudad que dio nombre al país y en cuyas márgenes corre el río Duero, famoso por albergar los típicos barcos que transportaban el licor que destaca a Portugal en el mundo.
El afluente es uno de los íconos del norte del país. Allí fondean los rabelos, como se hacen llamar las embarcaciones responsables de trasladar en siglos pasados las barricas de Oporto desde los viñedos hasta el muelle de Gaia, donde están sus bodegas.

En Gaia se clasifican antes de empezar su crianza, después de ser catados por los expertos, porque se estima que la humedad de sus naves es perfecta para el añejamiento de los vinos y de ahí se exporta hacia el resto del mundo.
Considerado uno de los símbolos de Portugal, el vino de Oporto es un licor natural y fortificado que tiene su origen en las castas producidas en la Región Demarcada del Duero, a unos 100 kilómetros al norte de la ciudad del propio nombre.
Su proceso de fabricación es tradicional y centenario e incluye la parada de la fermentación del mosto por la adición del aguardiente vínico, la mezcla de vinos y el envejecimiento.

Este género de vinos llamados fortificados nacieron en los siglos XVI y XVII, como producto de la adición de aguardiente al vino cuando está en proceso de fermentación.
De este modo se consiguió su estabilidad y lograr un producto que resistiera las humedades y temperaturas del largo trayecto marítimo.
El Oporto es uno de los grandes vinos clásicos de Europa y es producido en la accidentada zona del valle del Duero, al nordeste de Portugal, en una de las áreas vinícolas más antiguas y bonitas del mundo.

Allí se hace vino desde hace más de dos mil años. El singular terreno de esas viñas reúne características distintivas de clima, suelo, variedad de uva y tradición, que hace que la calidad de los licores no pueda ser replicado en ningún otro lugar.
Las uvas, principalmente de variedades autóctonas, como la Touriga Nacional, la Touriga Franca o la Tinta Barroca, son cultivadas en las escarpadas y rocosas laderas que bordean el río Duero y sus afluentes.

Hay que decir que muchas de las viñas más antiguas, clasificadas hoy como Patrimonio Mundial, están plantadas en estrechas terrazas soportadas por cientos de muros de piedra seca construidos a mano.
El producto es un vino generoso, clasificado así porque a determinada altura de su proceso de elaboración, antes de que haya completado su fermentación, se le adiciona una proporción de alcohol vínico.
El resultado del proceso es que el licor conserva parte del dulzor natural de la uva y aumenta su grado alcohólico. Ello lo hace intenso, redondo y terso en la boca. También lo ubica al lado de los mejores vinos de Burdeos y de Borgoña.
No te vas de este país sin probar su Oporto, sin acercarte a sus bodegas y sin degustar su gran variedad de estilos, que ofrecen muchas oportunidades de armonizar con la gastronomía rica y variada que ofrece este destino europeo.

Cada uno con sus sabores característicos, que van desde los intensos frutos silvestres de un Reserva, pasando por los sabores opulentos y complejos de un Tawny envejecido en madera, hasta la imponencia sublime de un Oporto Vintage.
La tradición marca que el vino de Oporto se sirve con queso o chocolate al final de las comidas, como un digestivo, a pesar de que algunos estilos como el Oporto blanco también se pueden beber fríos como aperitivos.
En casi todos sus estilos y tanto en versión joven como envejecida, con aromas a frutos secos y cítricos, los vinos de oporto son siempre algo dulces. Se caracterizan además por su gran intensidad aromática y la presencia del alcohol.
Ya sea el blanco o el Ruby, este último de color violáceo y con toques especiados y de frutos rojos, su diferencia está en la concentración, fruto de una o ambas cosechas.
El rey de los oportos, fruto de las mejores uvas es el vintage. Procede de una sola cosecha y se envejece en madera unos dos años, siempre contando dos inviernos y un verano después de la cosecha, tras los cuales se evalúa la calidad.

Para los portugueses, el oporto tiene un sello de distinción por ser considerado entre los vinos más sociables, que ayuda a hacer de cualquier momento una ocasión especial, sin necesidad de que se comparta en una comida formal o sofisticada.
Los primeros lotes de este producto se registraron en 1678, cuando el vino toma el nombre de esta ciudad de la costa del Atlántico, desde donde ha sido tradicionalmente exportado.

Hasta bien entrado el siglo XX, el licor era transportado río abajo, desde las viñas y a lo largo del río Duero en los rabelos hasta sus bodegas, localizadas frente al centro histórico de la ciudad de Oporto.
Allí era envejecido, mezclado, embotellado y finalmente despachado hacia los compradores, destacando Gran Bretaña como su principal mercado y aliado de varios siglos. Debido a su éxito en ese país, se establecieron varias casas vinícolas de origen inglés en Portugal.
Y con los aromas de ese destilado de fama mundial, despedí aquella jornada en la zona costera del noroeste de Portugal, aquel distrito medieval de la Ribeira, cubierto de casas de mercaderes y cafés, y con unas panorámicas que te roban el aliento.

Muy buena la información, casi deguste el oporto
Excelente sissi , siempre se aprende con tus interesantes y bien relatadas vivencias .
que Hermosos lugares nos compartes mi estimada sisi gracias por compartirnos tus vivencias Dios te bendiga siempre